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lunes, 23 de enero de 2017

Ringstraße de Viena, más 150 años de anillo central

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

Seguramente cuando el emperador Francisco José inauguró la Ringstraße de Viena, el anillo de circunvalación del centro de la ciudad, esperaba que 150 años después fuese un símbolo de la grandeza del Imperio Austrohúngaro. Hace tiempo ya que esta vieja potencia no existe, pero está claro que la Ringstraße es muestra de la grandeza de la ciudad de Viena, pasada y presente.

La ópera de Viena, Wiener staatsoper

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lunes, 4 de abril de 2016

El día que visité el Palacio de Schönbrunn

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

Viena podría perfectamente llevarse el título de la ciudad más majestuosa de Europa, a pesar de que competencia no le falta, gracias a todos sus palacios y edificios deslumbrantes tanto en el centro como en las afueras de la ciudad. De entre todos éstos, el Palacio de Schönbrunn (Schloss Schönbrunn), conocido como el Versalles de Viena, es el más espectacular.

Palacio de Schönbrunn en Viena

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viernes, 8 de febrero de 2013

La iglesia barroca de San Carlos Borromeo de Viena

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

Es cierto que si hay un templo religioso en Viena que destaca por encima de todos, éste es la Stephansdom, la catedral de la capital de Austria y su asombrosa estampa multicolor. Aún así, antes de hablarte de ella he decidido dedicarle un artículo a la iglesia barroca de San Carlos Borromeo, mi favorita de Viena.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

De facilísimo acceso si te alojas en alguno de los apartamentos de Oh-Vienna en la ciudad, solo tendrás que desplazarte hasta la parada de metro o tranvía de Karlsplatz para encontrarte en la parte sur de esta gran plaza con un edificio que parece brillar ante ti. No sé si es la limpieza de sus blancos muros o los dorados detalles que tienen más vistosidad que presencia. Quizás el verde agua de la cúpula ayude también, pero la Karlskirche es espectacular, más si cabe si te encuentras su reflejo en el estanque que hay frente a ella y que permanece lleno durante los meses de más calor.

La iglesia de San Carlos Borromeo es un ejemplo de que se puede sacar algo bueno de todo lo malo en esta vida, pues ésta no existiría si a Carlos VI no se le hubiese ocurrido prometer a los habitantes de Viena una iglesia en honor al "Santo de la Peste" si salían de la epidemia que asoló la capital de Austria en 1713.

Ya fuese con apoyo divino, o sin el, Viena se recuperó y en 1737 el hijo de Johann Bernhard Fischer von Erlach terminó la obra que su padre no pudo concluir. Una obra ecléctica hasta para los ojos menos doctos. Un barroco con elementos griegos, romanos y hasta indicios de influjos orientales.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

La mejor prueba de esto te la encuentras en la propia entrada de la iglesia. Sus puertas se encuentran bajo un pórtico de claro estilo griego, a ambos lados dos columnas inspiradas en la archiconocida columna de Trajano de Roma narran con bajorrelieves distribuidos en forma de espiral la vida de San Carlos Borromeo, mostrando su constancia y valor respectivamente; y por último, en los dos extremos, dos torres muestran detalles orientales en su parte más alta.

Del interior de la iglesia destacan dos elementos muy por encima del resto. Por un lado está el fresco que cubre la ovalada cúpula en su lado interno. Llamado "La apoteosis de San Carlos Borromeo" se trata de la última obra que Johann Michael Rottmayr realizó en su vida, más de diez años antes de la apertura de la iglesia, en 1725.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

El otro elemento es el altar mayor, y más en concreto su retablo, un relieve realizado en estuco que representa la ascensión del santo al cielo, junto a Dios. San Carlos Borromeo es portado en una nube por ángeles y querubines en una obra de grandísimo detalle y fenomenal expresión en la que el blanco del estuco es solo perturbado por el oro que representa a los rayos de sol que parten del propio Dios.

Visitar el interior de la iglesia de San Carlos Borromeo no es gratis, eso sí, de hecho cuesta la friolera de 8€ por adulto, aunque aún así te lo recomiendo. Se puede leer en el friso del entablamento del pórtico el latín: "Vota mea reddam in conspectu timentium deum.", que quiere decir: ahora pagaré mis votos delante de los que temen a Dios. ¿Se querrían referir a esto?

Tu viaje a Viena comienza en Vivir Europa

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domingo, 1 de abril de 2012

Innere Stadt, el soberbio centro de la ciudad de Viena

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

La ciudad de Viena es con más de 1.7 millones de habitantes la más poblada de Austria, claro está, y de hecho es una de las diez ciudades más pobladas de la Unión Europea. Pero a pesar de sus siglos de influencia en el devenir de la historia de Europa, no siempre su área ha pasado de los 400 kilómetros cuadrados.

Escaleras en Viena

Cuando Viena aún se recuperaba del sitio fallido de los turcos que sin duda marcó el devenir religioso y político de toda Europa, la ciudad estaba delimitada por una muralla de la que aún con sus piedras desaparecidas, todavía queda constancia.

La Wiener Ringstraße es una calle con hasta nueve nombres distintos durante todo su recorrido: Franz-Josefs Kai, Stubenring, Parkring, Schubertring, Kärntner ring, Opernring, Burgring, Doktor-Karl-Renner-ring ySchottenring; que rodea y marca el espacio donde antes estuvo la antigua Viena y ahora está el Innere Stadt, que traducido vendría a ser algo así como la ciudad interna. El primer barrio de Viena.

Tranvía de Viena

El primero por historia y todavía hasta en número de trabajadores gracias a la masificación de tiendas y de oficinas que hay en toda la zona, todas ellas absolutamente eclipsadas por la gran cantidad de palacios y edificios de renombre que nos podemos encontrar.

Uno de los más destacados es el Palacio Imperial de Hofburg, ahora residencia del presidente de la república de Austria, pero en su día el lugar donde Sissi y el emperador Francisco José se casaron.

No muy lejos de ese palacio, al noroeste del mismo, está el Rathaus, el ayuntamiento de Viena y su sobrecogedora fachada gótica. Lugar en el que se realiza el que para muchos es el mejor mercado de Navidad de la capital de Austria.

Aunque seguramente el elemento fundamental del centro de la ciudad de Viena es la Stephansdom, la catedral de San Esteban, que tras 500 años de construcción guarda ejemplos de estilos góticos, renacentistas y románicos y es sepulcro de obispos y miembros de la dinastía de los Habsburgo.

Stephansdom, Catedral de San Esteban de Viena

La ópera estatal de Viena es también de visita obligada, al igual que alguno de los cafés por el centro que te sirven un buen chocolate o un café con leche delicioso, eso sí, a precio de oro. En cualquier caso siguen siendo el lugar indicado para respirar la vida en Viena.

Detalle de la ópera de Viena, Wiener staatsoper

Y claro, si el día ha salido bueno, el mejor lugar sin duda es el Stadtpark, el parque de la ciudad, que ocupa buena parte del sudeste del centro de la ciudad.

No solo tiene sus palacios y templos más famosos, además, en cada esquina del Innere Stadt puedes encontrar una pequeña joya, algunas de mis favoritas el Ankeruhr, reloj gigantesco en el que cada hora es un personaje histórico austriaco o la Ruprechtskirche, una coqueta iglesia al lado del canal del Danubio.

Die Ankeruhr, en Viena

Seguro que si ya has hecho alguna visita a Viena tienes tu rincón favorito del Innere Stadt, por ejemplo yo creo que me quedaría con una pequeña cafetería en Wipplingerstraße, al lado del antiguo ayuntamiento donde me trataron genial mientras recargaba mi móvil para no andar perdido. ¿Cuál es el tuyo?

Tu viaje a Viena comienza en Vivir Europa

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sábado, 31 de marzo de 2012

El Palacio Belvedere de Viena y su mercado de Navidad

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

No voy a cometer la tontería de decir que el Palacio Belvedere de Viena es una joya desconocida de la capital de Austria, no soy tan ingenuo como para afirmar eso, al fin y al cabo no era el único visitante en el Palacio cuando lo vi por primera vez una tarde de principios de diciembre, pero sí que es cierto que, aunque una de las cinco cosas que no perderse en Viena, vive a la sombra del Palacio de Schönbrunn, mucho más popular.

Palacio Belvedere

Si bien pasé gran parte de mi visita a Viena dentro del Innere Stadt, el centro de la ciudad, el Palacio Belvedere fue una de las vistas que más me impactó, ya entrada la noche pero con su mercado de Navidad aún abierto y lleno de gente.

El Palacio Belvedere son dos palacios en realidad, el Oberes Belvedere (Belvedere superior) y el Unteres Belvedere (Belvedere inferior) ambos comunicados por un jardín interno espectacularmente cuidado. Este dueto además es considerado trío por muchos, que incluyen en el complejo también al contiguo palacio Schwarzenberg.

Palacio Belvedere

Si dejamos a este último de lado, aún contamos con 16 hectáreas en el recinto en el que predomina el estilo barroco, construido a principios del siglo XVIII para celebrar la resistencia de la ciudad ante el sitio de los turcos del siglo anterior y como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya.

El interior de los palacios hoy en día se divide en varios museos de arte entre los que destaca, por encima de todas las obras, El Beso de Gustav Klimt. Unos museos que, si bien disfrutan de buena fama te aconsejaría evitar salvo si eres fan de Klimt o el día no es muy bueno, pues en mi opinión es mejor aprovechar para pasear por los jardines y disfrutar de las fachadas de los palacios.

Palacio Belvedere

En las fotos del artículo podéis disfrutar tan solo de la fantástica fachada del Oberes Belvedere, la más bonita de las dos, pues llegué demasiado tarde al recinto. Afortudamente tenía una sorpresa preparada, el mercado de Navidad del Palacio Belvedere.

Glühwein, vino caliente con especias al estilo germano, ponches, chocolates vieneses de todo tipo, y un montón de detalles decorativos de dudosa utilidad pero marcada belleza son los productos estrella.

Estanque del Palacio Belvedere

Los tiempos cambian, y la que fue sede de la firma del tratado que devolvió a Austria su independencia tras la Segunda Guerra Mundial ahora sirve para saciar la búsqueda de placeres más mundanos y escapar del frío a locales y turistas por igual.

El pero de una visita en profundidad del Belvedere, como todo en Viena, es el precio, pues el billete combinado que da acceso a todo el recinto cuesta un total de 19€ para un adulto. Sí, son muchos museos, pero hay muchas ciudades en Europa por las que puedes encontrar lugar para dormir por ese precio, o incluso menos.

Palacio Belvedere

¿Has visitado alguna parte del Palacio Belvedere? ¿Te gustó tanto como a mí? ¿Vas a visitar Viena y estás pensando ir al Belvedere? ¡Deja constancia en los comentarios!

Tu viaje a Viena comienza en Vivir Europa

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viernes, 30 de marzo de 2012

5 atracciones que no perderse en un viaje a Viena

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

Viena, como toda capital europea tiene por historia y antigüedad una cantidad de atracciones de visita obligatoria fantástica, pero para darles a cada una de ellas el tiempo necesario siempre recomiendo no obcecarse con ver todo y disfrutar, bien, de algunas de ellas.

Por este motivo, tras visitar Viena he decidido preparar una pequeña lista de tan solo cinco atraccciones esenciales, seguramente las más visitadas, de la capital austriaca. No te creas que son pocas, si quieres explorar en profundidad cada una de ellas necesitarás al menos un fin de semana entero.

Palacio de Schönbrunn (Schloss Schönbrunn)

Uno no recibe el nombre de Versalles vienés porque sí. Este palacio es posiblemente la mayor atracción de toda Viena desde que a finales del siglo XIX María Teresa I de Austria la convirtiese en residencia veraniega de los Habsburgo.

Palacio de Schönbrunn en Viena

El amarillo del edificio, característico de los palacios de esta dinastía y sus maravillosos jardines, con ruinas romanas incluídas son la foto que todo el mundo quiere tomar de Viena.

Una visita guiada completa al palacio y sus jardines te puede salir por un buen pico (39.90€ cuesta el pase más completo para adultos), pero puedes pasar todo un día en el palacio como pierdas un poco la noción del tiempo.

Palacio Belvedere (Schloss Belvedere)

El hermano pequeño, porque llamarlo pobre sería demasiado irónico, del palacio de Schönbrunn y personalmente mi favorito. Un poco más cerca del centro de la ciudad que el Schönbrunn este palacio es especialmente encantador en invierno gracias a su cálido mercado de Navidad y la iluminación que podéis ver en las fotos.

Castillo de Belvedere

Está dividido en dos palacios, uno superior y otro inferior comunicados por otro enorme jardín y en su interior, menos interesante quizás que el Schönbrunn hay varios museos perfectos si el tiempo no acompaña.

Ópera Estatal de Viena (Wiener Staatsoper)

Lo que más me fascina del edificio neorrenacentista de la ópera de Viena, es que, tras su construcción, a los vieneses les pareciese feo, y se llevase muchísimas críticas. A mí me dejó boquiabierto tanto por su belleza como por su impresionante estampa.

La ópera de Viena, Wiener staatsoper

Ver a la orquesta filarmónica de Viena tocar en la ópera te puede costar unos 100€ por adulto, pero, ¿se os ocurre un capricho mejor en la capital de la música clásica?

Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum)

Dentro de una ciudad con tanta oferta cultural es complicado elegir un solo museo que visitar, pero me quedo con el museo de historia del arte por la gran variedad de sus obras y en particular uno de mis cuadros favoritos de la historia, la Torre de Babel de Brueghel.

Tower of Babel

El museo es uno de los muchos que puedes encontrar en el llamado barrio de los museos y está cerca del centro y del Palacio Belvedere.

Catedral del San Esteban (Stephansdom)

En el corazón de Viena está la catedral de la ciudad, con una fachada magnífica en la que sus torres góticas y las más de doscientas mil tejas que componen el tejado de la misma destacan por encima de todo.

Es cierto que suele estar tan concurrida que os agobiará un poco pasear por allí, pero vista desde cualquier ángulo es realmente sublime.

Stephansdom, Catedral de San Esteban de Viena

Estas son, en conclusión, las cinco cosas que no me perdería si fuese a visitar Viena por primera vez. Y tú, ¿qué crees que es imprescindible?

Nota: la fotografía de la Torre de Babel de Brueghel por ThomasThomas. Ambas han sido usadas en Vivir Europa mediante la licencia Creative Commons.

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miércoles, 28 de marzo de 2012

Viajar a Viena, historia de un imperio a ritmo de música clásica

He de reconocer que mi primera visita a Viena, la capital de Austria no fue como debía haber sido. Recordando mi viaje a la capital del extinto Imperio Austrohúngaro me viene a la cabeza un símil que no sé si será acertado, pero que sin duda define bien lo sentido.

Katholisches Pfarramt St Elisabeth

Viena se acercó a mí, o mejor dicho yo a ella, cuando no estaba preparado. Como una primera cita con una mujer maravillosa cuando acabas de terminar con una relación de cuyo fin ni siquiera eres consciente, con el mal sabor en la boca de lo que podría haber sido y jamás será ya porque mi corazón pertenecía a otra. Pues ya no habrá una primera vez en Viena, y mi corazón por aquel entonces era de Budapest.

Y lo más extraño de todo es que quizás es la perfección de esta ciudad la que realmente imposibilitó el amor. Quizás llegué a extrañar esa dicotomía entre la clase de los palacios barrocos tan típicos de los Habsburgo y la gélida inerte presencia de los bloques de cemento comunistas que tan presente está en Hungría.

La ópera de Viena, Wiener staatsoper

El telón de acero no cubrió esta parte del Danubio, y el centro de la ciudad de Viena atestigua lo que en otras ciudades centroeuropeas no puede más que intuirse. La marca de un imperio que cayó con la llegada del siglo de las grandes guerras, pero cuya belleza, afortunadamente, trascendió. Y no lo hizo solo para regocijo de nuestros ojos, sino de todos nuestros sentidos.

Torre de la Ruprechtskirche

Porque la música clásica se oye en Viena desde que te bajas del autobús hasta que vuelves a subir. Se oye por los suburbios y con mayor intensidad en los jardines de algunos de esos inmensos palacios en los que imaginamos no hace tanto a Sisí, pero sobretodo, claro está, en el edificio de la ópera de Viena, desdeñado en sus orígenes y uno de los lugares más importantes de la ciudad hoy en día. Da igual lo moderna, vanguardista e intercultural que Viena pretenda ser hoy en día, su clase y su estilo no son algo que puedas hacer desaparecer en dos o tres lavados.

Der Hochstrahlbrunnen

Y si la música acaricia nuestros oídos, el chocolate de Viena deleita nuestros paladares en una suerte de lucha entre el placer y la culpabilidad que el primero tiene ganada desde el primer bocado. Si además visitas Viena en invierno, el ponche y el vino caliente (glüwein) harán aún más placenteras las frías tardes en la ciudad. Pero no hay nada de malo con disfrutar en Viena, si estás en tierra de nobles, acabas teniendo que comportarte como tal al fin y al cabo.

Como ves, afortunadamente, mi ciego amor no me imposibilitó disfrutar de Viena, y desde luego tú la disfrutarás tanto o más que yo, paseando por el centro, quizás en alguno de los carruajes de caballos que circulan por todas las calles, quizás con sus antiguas líneas de metro y tranvía. Seguramente en alguno de sus cafés de vajilla de cerámica y cubertería con detalles dorados.

Castillo de Belvedere

Hoy no te hablo de monumentos de visita obligatoria o de lugares en los que saciar tu hambre, ya habrá tiempo para eso en futuros artículos, hoy quiero que cierres los ojos, escuches a Mozart, y viajes conmigo a la Europa del siglo XVIII y XIX. No hace falta que lleves peluca.


Guía de Viena de Vivir Europa

Acabas de leer sólo el primero de los artículos de la guía de Viena que he escrito en Vivir Europa. Si quieres preparar aún mejor tu visita, pulsa en las imágenes siguientes para leer más.

5 atracciones que no puedes perderte en tu viaje a Viena

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El Palacio Belvedere de Viena y su mercado de Navidad

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Innere Stadt, el soberbio centro de la ciudad de Viena

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La iglesia barroca de San Carlos Borromeo de Viena

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El día que visité el Palacio de Schönbrunn

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Ringstraße de Viena, más 150 años de anillo central

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