Lo del Danubio tiene guasa. No le basta con ser el río más largo de la Unión Europea en su camino a través del viejo continente desde su nacimiento en la Selva Negra alemana. Además es el único río que pasa por cuatro capitales europeas: Budapest, Belgrado, Viena y Bratislava, ahí es nada. Y claro, ante las dos grandes ciudades de uno de los mayores imperios que hubo nunca en el viejo continente, las capitales de Serbia y Eslovaquia parecen la hermana fea, el cerdito que construyó la casa de paja, que voló la primera.
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